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Auto exploración bucal: es necesario revisarse; pero, ¿cómo se hace?

simonblas Blog

Siempre insistimos en que la prevención es la mejor de las estrategias para mantener una buena salud. Lo mismo en el caso de la boca.
Aunque es importante acudir a consulta a hacerse una revisión dental por lo menos una vez al año, no está de más y es completamente compatible con hacerse una auto exploración bucal a uno/a mismo/a y descartar o detectar posibles problemas.
Pero, ¿cuál es la forma correcta de hacerla? ¿A qué hay que prestarle atención?

Para qué sirve la autoexploración bucal

Por medio de la auto exploración revisaremos y estudiaremos el estado de la cavidad bucal en su totalidad, poniendo atención en cada una de las zonas y fijándonos en la forma, color y consistencia de las estructuras de la boca.

Se trata de la mejor y más rápida forma de detectar posibles anomalías. Se suele decir que cada uno/a se conoce a sí mismo/a mejor que nadie. Pues bien, esta puede resultar una prueba de todo ello.

Es una técnica sencilla, más si la primera vez que se realiza se hace en la misma consulta y aconsejado/a por el equipo clínico. Sólo son necesarias tres cosas: un poco de tiempo, un espejo y luz. Se trata de visualizar con atención, palpar y movilizar las estructuras de la boca.

Es recomendable hacerla dos veces al año. Se trata de dedicar unos minutos al tema, pero que compensan porque, al final, lo que está en juego es nuestra salud.

Una revisión de este tipo puede ser el punto de alerta ante un posible caso de cáncer de boca u otro tipo de patologías. Esta enfermedad es ya la cuarta en órden de número de personas afectadas por las enfermedades dentales más comunes.

¿Cómo se hace la auto exploración bucal?

Lo primero es lavarse las manos. Colocarse delante de un espejo, con luz suficiente e ir examinando cada estructura de la boca de la siguiente forma y prestando atención a estas indicaciones:

Labios

Hay que fijarse en el aspecto externo, el tono y color, si están de forma simétrica, que no presenten manchas, protuberancias o bultos y si la línea de la unión con la piel tiene buen aspecto.

Cara interna de los labios

En el labio inferior, hay que tirar del labio hacia abajo y examinar el tono y el aspecto. Revisar que no haya manchas, úlceras, etc.

Palpando el labio se deberán descartar protuberancias o bultos internos; y también prestar atención a ver si esa palpación produce dolor.

Revisar el tono rosado de la mucosa, que no tenga un color demasiado blanquecino o, al contrario, tono demasiado rojizo y con aspecto irritado.

En el caso del labio superior, se trata de algo parecido. Se tirará hacia arriba del mismo y se revisará el aspecto y tono de la mucosa. Palpar y apretar de la misma forma y revisar que no haya puntos de dolor. Revisar también el estado del frenillo labial, la formación que sale desde el labio hasta la encía.

El paladar

Echar la cabeza hacia atrás y revisar el paladar duro y el paladar blando.
El paladar duro tiene una mucosa de tono rosado blanquecino o azulada; es firme y gruesa y se pega al hueso. En la parte delantera hay rugosidades.
Palpar el paladar para comprobar que no haya volúmenes diferentes o manchas.

El paladar blando es de un tono rosado más oscuro, brillante y liso. En el centro se ubica la llamada úvula palatina, lo que comúnmente denominamos la campanilla.

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Las mejillas

Separar la mejilla de la mandíbula ayudándose de los dedos, tirando de ella hacia fuera. Observar el estado y tono de la mucosa, que tiene que ser rosado, liso y firme y húmedo. Se prestará atención por si hubiera llagas, manchas o protuberancias.

La mejilla ejerce de “comodín” cuando falta una pieza dental y tiende a rellenar el huco dejado por el diente. Por eso a veces parece que tengan un bulto en la zona que contacta directamente con el hueco.

Suelo de la boca

Revisar esta zona es importante porque aquí se producen el 90% de las lesiones bucales. Para examinarlo y poderlo observar de forma completa se deberá apoyar la punta de la lengua en la cara interna de los dientes superiores.

El suelo de la boca tiene una mucosa siempre húmeda, rosada y delgada.

Revisar también la parte exterior de la cara para descartar que hubiera bultos o nódulos y presionar para comprobar que no se genera dolor.

Encías

El color de las encías es rosado, brillante y húmedo. No debería presentar manchas, ni bultos.

La lengua

Quzá estemos ya acostumbrados/as a examinar esta zona durante el lavado de dientes, pero no está de más darle un repaso.

Hay que sacar la lengua, estirarla, moverla hacia los lados y girar la cabeza para comprobar su aspecto por cada lado. Revisaremos los bordes, que es donde más llagas se producen. En el caso de detectar alguna de ellas, se deberá palpar para comprobar que no esté dura y observarla. Si no desaparece en unos días, nos lo tienes que consultar.