Endodoncia microscópica: salvar tu diente con la mínima intervención

¿Te han dicho que necesitas una endodoncia para evitar la pérdida de un diente y no tienes muy claro en qué consiste? Te explicamos cuándo y por qué hay que optar por este tratamiento odontológico y, sobre todo, cómo ha evolucionado hasta la endodoncia microscópica, una técnica mucho más precisa y mínimamente invasiva.

Si necesitas una endodoncia quiere decir que tienes caries profundas, has sufrido un traumatismo o alguna enfermedad que afecta al periodonto. Es decir, tienes realmente afectado el interior del diente. Seguro que ya lo vienes notando y, por eso, has acudido a nosotros. Sensibilidad dental, dolor en el diente, fístulas o flemones son algunas de las señales que te ha mandado tu boca para decirte que algo va mal. No obstante, lo primero que tienes que tener claro es que, aunque tengamos que practicarte una endodoncia, servirá para que conserves tu diente natural. Esta opción es siempre mejor que una extracción y, en la mayor parte de los casos, un diente endodonciado dura gran parte de la vida del paciente.

¿En qué consiste una endodoncia?  

La imagen que ves aquí refleja los pasos que tiene una endodoncia. Popularmente los pacientes suelen hablar de “desvitalización” o “matar el nervio del diente”. En realidad lo que hacemos es acceder a la cámara pulpar del diente, donde se encuentra la raíz, y eliminar todos los tejidos que estén afectados. Después sellamos los conductos ya desinfectados y hacemos una reconstrucción con un empaste que puede ser provisional o definitivo, dependiendo del caso. Las endodoncias suelen realizarse en una o dos sesiones y, aunque no son dolorosas, sí resultan algo incómodas para el paciente por su duración.

El tratamiento en sí sigue siendo el mismo, aunque la manera de realizarlo ha ido cambiando con los años y los avances en la odontología. Nosotros en Simón Blas hace ya algunos años que comenzamos a realizar las endodoncias a través de un microscopio quirúrgico. Queríamos ofrecer a nuestros pacientes un mejor servicio y una técnica menos invasiva. Si te fijas en la primera imagen verás que los conductos radiculares son bastante pequeños y están llenos de terminaciones nerviosas. Aunque en la consulta conocemos a la perfección la anatomía de un diente, lo cierto es que el hecho de acceder hasta ellos con un microscopio quirúrgico nos ofrece mayores garantías de éxito y beneficios no solo para los profesionales, sino también para el paciente.

Beneficios de la endodoncia microscópica 

El microscopio quirúrgico nos permite aumentar hasta 32 veces el tamaño de tu diente, además de iluminar toda la zona en la que vamos a intervenir. Todo lo que sea una mayor facilidad para trabajar redunda directamente en tu comodidad.

Obtenemos una mayor precisión tanto en el diagnóstico como en el plan de tratamiento lo que se traduce en mayor seguridad para ti.

Con esta técnica, conseguimos un tratamiento mínimamente invasivo. Vemos con total exactitud el tejido afectado en la cámara pulpar y somos capaces de conservar mayor cantidad de tejido sano. Esto hace que tu recuperación sea más rápida y sin apenas molestias.

El porcentaje de endodoncias fallidas es mucho menor porque trabajar con este nivel de precisión hace que los tratamientos sean más predecibles en el tiempo.