Endodoncia microscópica

¿Qué es una endodoncia?

La endodoncia (o tratamiento de conductos o raíces del diente) es un procedimiento para extraer completamente la pulpa dental, lo que comúnmente se conoce como nervio del diente.

 

Endodoncia microscópica

La eliminación del tejido infectado del interior del diente es un procedimiento complejo, condicionado por la forma irregular y el número de raíces que puede tener un diente. Con la ayuda del microscopio logramos que los resultados mejoren, porque obtenemos una mayor precisión tanto en el diagnóstico como para el plan de tratamiento.

En Simón Blas estamos especializados en la realización de endodoncias a través de microscopio. Una técnica mínimamente invasiva, más segura para el paciente, con la que conseguimos conservar la mayor cantidad de tejido sano.

 

¿Por qué se realiza una endodoncia?

Cuando un paciente llega a consulta con un dolor localizado, que puede ser más o menos intenso, y con sensibilidad, procedemos a realizar pruebas clínicas, radiografías y escáneres digitales muy precisos. El objetivo es verificar el origen y la causa por la que experimenta ese dolor o sensibilidad, detectar cuando aparece (al comer, beber, con frío o calor, etc.), además, de conocer el aspecto del diente y su anatomía (longitud de las raíces, forma y estado).

Si los resultados de las pruebas diagnósticas nos muestran que los síntomas los produce que, en el interior del diente, la raíz o el nervio está dañado y tiene una infección, es cuando indicamos realizar una endodoncia.

La infección, por lo general, la provoca una caries profunda que ha llegado hasta él, y que sirve de canal para el paso de gérmenes. Si no se trata, puede degenerar en una infección aguda o pulpitis, y causar hinchazón, inflamación y mucho dolor. E incluso transformarse en una infección crónica y producir una necrosis en el interior del diente.

En algunas ocasiones, la endodoncia es necesaria porque el diente ha sufrido un traumatismo y, como consecuencia del golpe, se interrumpe la circulación sanguínea viéndose afectada la pulpa dental.

¿En qué consiste una endodoncia?

Después de aplicar anestesia local en la pieza y zona a tratar, creamos un acceso al nervio a través de la corona del diente. Por este orificio es por el que accederemos a la pulpa dental para extraerla, y limpiaremos y desinfectaremos los conductos.

Tras la endodoncia el diente adquiere un mayor riesgo de sufrir una fractura. Por este motivo, después de reconstruir el diente, dependiendo del grado de destrucción al que nos enfrentemos, valoraremos realizar una corona o incrustación con el fin de proteger el remanente dentario.
Generalmente el diente se reconstruye con materiales de composite o añadiendo “espigas” de fibra de vidrio, y la corona o incrustación suele ser de porcelana o de un material similar.

Siempre trataremos de conservar el diente antes de pensar en extraerlo. Solamente en caso de que quedara demasiado frágil y fuera irrecuperable, sería preferible su extracción y buscar alternativas como los implantes o la prótesis fija clásica.

 

Preguntas frecuentes

1. ¿Por qué me tengo que hacer una endodoncia y no un empaste, si sólo me ha molestado una vez?
Porque cuando los gérmenes llegan al interior de las raíces o nervios del diente, infectándolos, la única manera de curarlo es haciendo la endodoncia.

2. ¿Por qué no me quitas la muela y me colocas un implante?
Porque nuestros tratamientos son conservadores, y si esa pieza está lo suficientemente íntegra, y sabemos que aún puede durar tiempo, la mantenemos. Evitando la extracción del diente también beneficiamos al hueso, que se ve afectado cuando sí se realiza.

3. ¿Por qué usáis microscopio para el tratamiento?
Porque la visión que nos permite, sobre todo en casos complejos, es muy superior, con lo cual el resultado del tratamiento es mejor.