¿Por qué me sangran las encías?, ¿cómo evitarlo?

Sangrado de encías

¿Por qué me sangran las encías? ¿Desconoces las causas y, sobre todo, cómo puedes evitarlo? Tenemos toda la información que debes conocer.

Cuando una encía sangra, nos está indicando que algo no va bien en la boca. Una encía sana no debería sangrar nunca, y que lo haga, debe hacer saltar las alarmas. Así que, si te estás preguntando, ¿por qué me sangran las encías?, y quieres saber cómo evitarlo, en este artículo te lo explicamos con detalle.

¿Por qué me sangran las encías? Principales causas

Antes de profundizar en el tema, tenemos que hacer una importante puntualización. En ocasiones, una encía puede sangrar un poco, como consecuencia de un cepillado muy fuerte, al tocarla al usar el hilo dental o al dañarla al comer algún alimento duro (la corteza del pan, por ejemplo). Esto responde a algo esporádico y hay que aprender a distinguirlo de aquello que debe hacer que empecemos a preocuparnos.

Y, ¿cuándo preocuparnos?, cuando el sangrado es espontáneo, persistente, y no se lo podamos achacar a un acto o acción concreto. Si, además, viene acompañado de la inflamación de la encía y de dolor, se debe visitar al dentista cuanto antes.

Otro detalle a tener en cuenta, es que las encías sanas tienen un color rosa claro, son firmes y no muestran signos de sensibilidad. Por el contrario, una encía enferma es roja, es más débil y sensible, y puede doler.

Las causas más comunes del sangrado de las encías son estas 9:

1. Mala higiene oral

Esta es la principal. No cepillar los dientes correctamente, ni lo necesario, y no usar hilo dental, dejará el camino abierto a que bacterias nocivas se vayan depositando en ellos en forma de placa dental y de sarro. Esta acumulación acabará provocando una inflamación de las encías, también conocida como gingivitis, que tiene el sangrado como primer síntoma.

Una gingivitis no tratada a tiempo, y que se agrava, puede ser el inicio de una periodontitis grave, enfermedad periodontal o piorrea. Caracterizada porque la inflamación causada por las bacterias es más profunda, llegando a afectar al hueso, dañándolo. En un proceso que, si no se frena a tiempo, originará que los dientes comiencen a moverse e incluso se caigan.

2. Cambios hormonales durante la pubertad, la menstruación o el embarazo

3. Factores genéticos o antecedentes familiares

4. Apiñamiento o malposición de los dientes

5. Estrés

6. Aparatos o prótesis dentales mal ajustadas

7. Sufrir algunas enfermedades (sistémicas, diabetes, cardiovasculares)

8. Tomar algunos medicamentos (anticoagulantes)

9. Falta de vitamina K (vitamina de la coagulación)

Cómo evitar el sangrado de las encías

1. Higiene bucal completa

Para mantener las encías sanas es imprescindible tener un hábito diario de limpieza de dientes y de boca exhaustivo y muy cuidadoso.

Cepillar lo dientes durante unos 2 minutos 2-3 veces al día, sin olvidar lengua y paladar. Complementar el proceso con hilo dental y cepillos interdentales para evitar que algunos restos de alimentos se queden entre los dientes. Usar un colutorio una vez al día (mejor prescrito en consulta).

2. Llevar un estilo de vida saludable y cuidar la alimentación

Reducir al máximo el consumo de alcohol, azúcar y evitar el tabaco. Los fumadores tienen más posibilidades de tener infecciones en las encías, porque el tabaco hace que proliferen bacterias que los no fumadores no tienen. 

Comer alimentos ricos en nutrientes y en vitaminas C y K fortalecerá las encías.

3. Hacer revisiones dentales

No hay que esperar a que se manifieste algún problema para acudir al dentista anualmente. Para prevenir, es fundamental hacer revisiones del estado de la boca, y que el higienista dental, al menos una vez al año, elimine la acumulación de placa dental y de sarro.

Ante el menor síntoma o señal de alarma, llámanos y ven a vernos. Tener las encías y el resto de la boca sana está en tus manos, pero también en las nuestras.